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miércoles, 20 de marzo de 2013

SAN CONO, ORACION Y METODO PARA GANAR A LA LOTERIA Y LOS JUEGOS DE AZAR


 
 

Extraido del Gran Libro de San Cono

 

Es claro y fácil, y al alcance de todos los que quiera tentar la fortuna. Los jugadores no tienen que hacer otra cosa que abrir el libro, y según sea por los sueños, sea por cualquier otra condición, averiguar el número que le corresponde, jugarlo y su fortuna esta hecha.
 
Hay quienes concurren para rogar al Santo que con su infinita bondad resuelva los problemas familiares y hogareños (riñas, enfermedades, abandonos, etc.); otros hombres y mujeres jóvenes, acuden a pedir que se les solucione dificultades amorosas y muchos, en fin, van a hacer la promesa de que si en la próxima lotería resultan agraciados con la terminación del "03", o del 3 tan sólo, la fidelidad será tan grande que aún sí por fuerza mayor tuviesen que dejar temporalmente la localidad, repetirán la oración a San Cono en cualquier lugar de la tierra donde se encuentren.
 
 
VIDA Y MILAGROS DE SAN CONO
 
San Cono nació  en el siglo XI de la era cristiana, en la localidad de Diano, de humildes padres, un día 3 de junio. Según parece el nacimiento creó alrededor del hogar y de toda la villa, un aire de santidad que hasta entonces no se había sentido en el alma de sus habitantes. Desde niño, Cono, a quién se le dio ese nombre por ser el de un cerro comarcano, empezó a caracterizarse no sólo por su notable belleza angelical, sino también porque en todos sus actos y en todos sus gestos demostraba una inteligencia precoz que maravillaba a los conocidos y parientes de la familia. Ya a los cinco años sus padres se dieron cuenta de que el pequeño era un ser excepcional al advertir que rehuía el contacto con otros niños de su edad y se presentaba taciturno siempre y a veces como en éxtasis de santidad.
 
Más tarde, Cono decidió entregarse de Ileno a la obra mística para la que presentía había venido al mundo, y como hizo Jesús al abandonar la casa paterna para dedicar su vida al bien de la humanidad, aquél abandonó la suya sin decir nada a nadie y se dirigió al Convento de Santa María de Cadossa, regido entonces por el Orden de los Benedictinos.
 
Muy pronto el joven Cono se granjeó el cariño y el afecto de sus hermanos mayores, destacándose por el amor a la Virgen y las penitencias a que se sometía voluntariamente.
 
Cuenta también la historia de este gran beato, que varios fueron los milagros realizados por él mientras estuvo en el Convento y durante los escasos dieciocho años que alumbraron su hermosa existencia. Uno de ellos, el último, consistió en que mientras cenaba con sus cofrades el mismo día de su cumpleaños, 3 de junio, oyó una voz que le Llamaba y le decía: "Cono...Cono... esta noche irás al cielo". Y así sucedió, en efecto, pues esa misma noche el adolescente entregaba su alma a Dios.
 
En cuanto al primer milagro, se refiere que, como en el Convento los propios hermanos fabricaban su pan de cada día y ellos mismos lo cocían en un horno de barro, en cierta oportunidad en que Cono no aparecía por ninguna parte, a pesar de haber sido buscado por todas las celdas, se le vio salir precisamente del horno, que a la sazón se hallaba completamente encendido para cocer el pan. iCuál no sería la sorpresa de todos cuando, de improviso, se vio al joven hermano salir del interior del horno, exento de toda clase de quemaduras o heridas y portando un pan caliente en la mano!. Evidentemente, su cuerpo era inmune al fuego de la tierra y su acción era un milagro innegable.
 
El segundo milagro que registra la historia es el que se produjo cuando los padres de la capilla decidieron dar sepultura al cadáver de Cono. Previamente, y como es natural, los habitantes de Diano querían tener el honor de sepultarlo en su villa, y por su parte, los Benedictinos deseaban tenerlo cerca suyo. Sin haberse puesto de acuerdo en lo que concernía al lugar donde habría de ser sepultado, se decidió entonces dejar que los bueyes que conducían la carreta donde Cono fue depositado para ser conducido a la mansión definitiva, obrasen por su cuenta. Los animales, guiados quién sabe por qué directivas extraterrenas, arrastraron la carrera con su preciosa carga hasta la plaza de la población de Diano Teggiano y, deteniéndose allí, no se movieron más y allí fue sepultado el amado hijo de la pequeña villa, hasta que más tarde, por disposición popular, se sacaron sus restos colocando en su lugar una estatua de bronce y Ilevando aquellos a la capilla.
 
Llegamos al tercer milagro: Cierto día la población se vio amenazada por un terremoto de grandes proyecciones, que arrasó con la mayoría de las casas, animales y humanos. Sólo la capilla donde descansaba el beato quedó incólume, la cúpula de la capilla se resquebrajó y casi cae sobre los fieles que se habían agrupado, alrededor del templo. Sin embargo, en el momento más culminante del episodio, la cúpula volvió a su lugar y poco a poco, a través de los años, fueron soldándose las partes resquebrajadas. Nadie pudo negar jamás que este fenómeno físico se realizó por la voluntad divina de Cono.
 
El cuarto milagro está constituido por el hecho de que, en el siglo Xlll, cuando toda Italia se vio inundada por los sonidos estridentes de los clarines guerreros de Federico de Aragón, sólo la zona de Diano, situada en el corazón de Salerno, no pudo ser dañada por las huestes de aquél. El espíritu de Cono, desde su tumba, movió dulcemente los badajos de las campañas de la capilla, como llamando a la cordura y a la paz a todos los hombres del mundo. Y nadie se atrevió a tocar la vida de ningún habitante de la región.
 
El quinto milagro se relaciona, por su prolongación histórica, con el que dejamos anotado. Entre los soldados que combatían en aquélla guerra inhumana  había un soldado que según consta en la biografía coniana, había sufrido la amputación de un dedo. Este soldado, fiel a su patrono, antes de dirigirse a la línea de batalla, quiso persignarse encomendándose a Dios. Para ello, previamente, dirigió su mano a la fuente bendita, y al retirarla notó, emocionado y tembloroso, que el dedo que le faltaba había sido restituido a su lugar por la acción y la gracia del santo que allí reposaba para la eternidad.

 

San Cono es conocido por los aficionados a las loterías como el "Padre de las Cábalas". Hay creencias de que este Santo ayuda a la gente humilde, sobre todo cuando esta se encuentra en un aprieto económico. Según la leyenda, de acuerdo como sea el problema, el le envía el favor; si es pequeño, le proporciona una pequeña cantidad para que resuelva su problema; y si es grande, la ayuda será mayor. Todas las combinaciones numéricas referentes a San Cono tienen como base al TRES, y para pedir la gracia es indispensable leer la siguiente oración:
 

LA VIDA SECRETA DE CARLOS CASTANEDA

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