martes, 12 de julio de 2016

El DR. JOSE GREGORIO HERNANDEZ Y SUS ORACIONES



Muchos y muy buenos católicos consideran a José Gregorio santo auténtico aún sin estar canonizado.
 
A veces un sacerdote católico o un grupo de damas de una parroquia organizan una peregrinación a Isnotú. En el viaje visitan también el santuario de la Virgen de Coromoto en Guanare. El cura que acompaña a los peregri­nos suele celebrar una misa en la hermosa iglesia de Isnotú, construida con las contri­buciones de los fieles. A menudo los enfermos que participan en estos viajes se sienten mejor, pero la Iglesia no acepta cualquier cu­ración espontánea como auténtico milagro.

José Gregorio Hernández fue incorporado también en el panteón del culto espi­ritista de María Lionza. Se manifiesta en los médiums para diagnosticar una enfermedad y para curar a los creyentes, aunque en el curso de los dos últimos años, desde que el doctor es considerado "Venerable" ya no suele manifestarse con gran frecuencia, puesto que su espíritu ya es "muy elevado". Manda más bien los espíritus de otros mé­dicos, sus asistentes, para llevar a cabo operaciones espirituales y para recetar y diagnosticar. Se nota la distinción que hace el mismo pueblo entre "ánimas" y "auténti­cos santos": las ánimas pueden manifestar­se en médiums en forma de espíritus, pero los santos nunca toman posesión de una per­sona en trance.
 
Algunos curanderos trabajan exclusi­vamente con Hernández: dicen que reciben mensajes mentales del médico o tienen visiones. Sin embargo, la imagen de José Gregorio nunca falta en los altares de los ocultis­tas, ocupando una posición central en la me­sa.
 
Hace unos 20 años ya, los indios pemones de la Gran Sabana incorporaron al médico en un culto sincrético de origen chamánico lla­mado "Halleluya". Los adeptos piden su ayuda en los ritos de curación. En los tem­plos la imagen del Dr. Hernández ocupa un puesto especial.
 
En el curso de los últimos años el cul­to a Jóse Gregorio se extendió hacia Colom­bia, la República Dominicana, las Antillas Ho­landesas y Guyana. En Bonaire hay un im­portante santuario, a donde acuden creyen­tes enfermos en pos de salud. En Colom­bia el médico es invocado por espiritistas y curanderos. En los taxis de Bogotá nunca falta su imagen. Se encuentran estatuas de José Gregorio en tiendas especiales en Pa­namá, Miami y Puerto Rico.
 
El Dr. Hernández es un ejemplo de la transformación de un "ánima" en un santo auténtico, según el patrón medieval.

Oración al Dr. José Gregorio Hernán­dez Cisneros:

¡OH Señor Dios mío, Todopoderoso!
Que tanto has bendecido a tu amado siervo
José Gregorio Hernández Cisneros,
y que por tu gran misericordia
le has dado el poder de curar enfermos
y socorrer a los necesitados,
concédele Señor la gracia de curarme
como médico espiritual de mi alma y de mi cuerpo,
si ha de ser para tu gloria.

Te pido esto Señor mío
en nombre de tu amado Hijo
quien nos recomendaba estas bellas enseñanzas:
“Pedid y se os dará.
Todo el que pide recibe.
Pero pedid con fe.
Todo es posible para quien tiene fe.
Todo lo que pidiéreis al Padre en mi nombre
os lo concederá”.

Concédenos estas gracias que necesitamos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo quien nos enseñó a orar diciendo: Padre Nuestro...
 
¡Oh Dios misericordioso!
 que te has dignado escoger a Venezuela
para ser la patria de tu siervo José Gregorio,
quien prevenido por tu gracia
practicó desde ni­ño las más heroicas virtudes,
 en especial una fe ardiente,
una pureza angelical y una cari­dad encendida,
siendo ésta la escala cuan­do recibiste
el holocausto de su vida.
 
Con­cédenos que brille pronto sobre tu frente
la aureola de los santos,
si es para tu ma­yor gloria y honor de la Santa Iglesia.
 
Te lo pedimos por los méritos
de Cristo Nuestro Señor.
Amén.
 
(Pídase aquí la gracia que se desea obtener)

Oh Virgen de las Mercedes,
obtened de vuestro Divino Hijo
para este pueblo ve­nezolano
que tan tiernamente os ama,
la gracia insigne de la exaltación a los altares
de vuestro devoto José Gregorio Hernán­dez,
 que tan inefable os ama.
 
Seráfico San Francisco de Asís,
alcánzale a este insigne hijo de tu Orden Tercera,
José Gregorio Hernández Cisneros,
el honor supremo
de ser pronto elevado a los altares.
 
Y tú, gloriosa Santa Teresa de Jesús,
haz prueba de tu valimiento
ante la So­berana Majestad,
acelerando la hora de su beatificación.
 
Amén.
 
Biografía y hechos que hicieron famoso
al Dr. José Gregorio Hernández:

 Nació en Venezuela el 26 de Octubre de 1864. A los nueve años quedo huérfano de madre. Más tarde murió también su padre y José Gregorio se encargó de educar a todos sus hermanos. Para ello tuvo que trabajar horas extras, pero consiguió darle educación a todos.

El consejo de la madre que más recordó siempre era éste:

“Cada mañana ofrécele a Dios todo tu día. Mientras trabajas o viajas acostúmbrate a decir pequeñas oraciones. Cuando sufras dedícale a Dios tus sufrimientos. Nunca te acuestes sin haber rezado el Padrenuestro y el Avemaría”. Los cumplió siempre.

Desde joven fue muy conocido por su inmensa amabilidad en tratar a los demás. Cada día cumplía el consejo de la Santa Biblia: “No niegues un favor si puedes hacerlo”.

Y aquel otro del Libro Santo: “Sean amables tus palabras, porque una palabra amable consuela a los demás, pero una palabra áspera hiere el corazón”.

Obtuvo el grado de Doctor en medicina y durante treinta años se dedicó a cuidar de los pobres y a recetarlos gratuitamente.

Siempre recordaba lo que dijo el Profeta: “El que ayuda al pobre presta a Dios, y Dios le recompensará”.

Cuando un enfermo renegaba de su suerte, le aconsejaba que en vez de eso (que de nada le aprovechaba) se dedicara a invocar a la Virgen Santísima y dijera como Jesús en el Huerto: “Padre, si es posible que se aleje de mí este sufrimiento, pero que no se haga como yo quiero sino como quieres Tú. Hágase tu voluntad”.

Si un rico le quería pagar lo que valía la consulta, no le aceptaba ese dinero sobrante, pero le aconsejaba que lo diera a los pobres, recordándole la frase de la Sagrada Escritura: “La limosna borra muchos pecados”.

Despreciaba la vanidad de la elegancia. Estudió en Europa con los mejores sabios, era profesor de la Universidad y fue el fundador del Ministerio de Salud, pero siempre vestía pobremente. Sus vestidos eran viejos y desgastados, pero perfectamente limpios. Quería que Jesucristo dijera también de él: “Dichosos los pobres, porque de ellos es el Reino de los Cielos”.

Nunca pensó en conseguir automóvil. Viajaba a pie aun a sitios alejadísimos. Lo que ahorraba por no tener auto lo gastaba en ayudar a los necesitados. Quería cumplir la enseñanza del Divino Maestro: “El que quiere ser mi discípulo que se niegue a sí mismo, haciendo sacrificios”.

A los pobres les regalaba los remedios y los recetaba gratuitamente. Aunque estuvieran en las veredas más lejanas y por los caminos más difíciles iba a socorrerlos en cualquier hora del día o de la noche en que lo llamaran.

Despreciaba la vanidad de la elegancia. Estudió en Europa con los mejores sabios, era profesor de la Universidad y fue el fundador del Ministerio de Salud, pero siempre vestía pobremente. Sus vestidos eran viejos y desgastados, pero perfectamente limpios. Quería que Jesucristo dijera también de él: “Dichosos los pobres, porque de ellos es el Reino de los Cielos”.

Nunca pensó en conseguir automóvil. Viajaba a pie aun a sitios alejadísimos. Lo que ahorraba por no tener auto lo gastaba en ayudar a los necesitados. Quería cumplir la enseñanza del Divino Maestro: “El que quiere ser mi discípulo que se niegue a sí mismo, haciendo sacrificios”.

A los pobres les regalaba los remedios y los recetaba gratuitamente. Aunque estuvieran en las veredas más lejanas y por los caminos más difíciles iba a socorrerlos en cualquier hora del día o de la noche en que lo llamaran.

Deseaba mucho que el Divino Redentor le dijera en el Día del Juicio: “Estuve enfermo y me visitaste. Todo lo que hiciste a los demás, aun a los humildes, a Mí me lo hiciste”. Lo llamaban “El médico de los pobres”.

Comulgaba todos los días. Siempre que pasaba por frente de una iglesia entraba a rezar alguna oración. Cada día leía un pedazo de la Santa Biblia o de otro libro bueno. Era devotísimo de la Virgen María y nunca se acostaba sin rezar el Rosario.

Ofreció su vida para que se acabara la Guerra Mundial. Por eso cuando firmaron la paz exclamó: “Ahora sé que me voy a morir pronto porque Dios acepto el sacrificio que le ofrecí: darle mi vida con tal de que se acabara esta guerra tan cruel”.

Un automóvil lo atropelló cuando iba a atender a un enfermo. Tenía 55 años. Fue el 19 de Junio de 1919. Llevaba 31 años atendiendo y curando a los pobres.

Muchísimo pueblo lo acompañó al cementerio y lo sigue amando con inmenso afecto porque José Gregorio ayuda a miles y miles de personas.

Son millares las cartas que llegan cada semana contando las maravillas que este Siervo de Dios obtiene para sus devotos: enfermedades que desaparecen. Empleos que se obtienen. Familias que recobran la paz. Almas angustiadas que retornan a la alegría, etc., etc.

También tú amable lector, vas a experimentar esta gran verdad dicha por Jesús de Nazaret:

“Según sea tu fe, así serán las cosas que te sucederán”. (Mt. 18, 13)
 


7 comentarios:

  1. MI QUERIDO DR GREGORIO A NUESTRA FAMILIA NOS REALIZADO MUCHOS MILAGROS ESPECIALMENTE DE UNA NIÑA ESPECIAL CON SINDROME DE DAWOM ELLA NACIO CON UN SOPLO EN SU CORAZON LOS MEDICOS NOS DECIAN QUE LA NIÑA NO IVA A VIVIR POR MUCHO TIEMPO QUE IVA SER TUMBADA NO IVA A CAMINAR ETC ETC PERO EL MILAGRO SE ASOMO AQUI CON EL DR GREGORIO LA NIÑA ESTA VIVA SIGUE CON NOSOTROS ES UN ÁNGEL ENVIADO DE DIOS ELLA SU MEDICO ES EL DR GREGORIO Y ELLA SE MANIFIESTA QUE LO VE AL DR ES ALGO INCREÍBLE OTRO MILAGRO DE MI HERMNA CON CÁNCER DEL SENOS SE SALVO TAMBIÉN Y ASÍ UN SIN NUMEROS DE MILAGROS QUE HEMOS RECIBIDO DE TAN EXCELENTE MEDICO Y DEDICADO A LOS MAS NECESITADOS NO SE PORQUE NO LO HAN HECHO SANTO

    ResponderEliminar
  2. LE PIDO AL HERMANO JOSÉ GREGORIO QUE ME LIBERE DE TODA ENFERMEDAD ESPECIALMENTE DE ESTÁ DEL ÚTERO POR LA QUE ME QUIEREN OPERAR, TENGO FÉ Y SE QUE DIOS QUE CONOCE MIS NECESIDADES Y MIS PECADOS DE LOS CUALES ME ARREPIENTO DE TODO CORAZÓN , SABRÁ OBRAR EN MÍ, SE QUE SU MISERICORDIA ES INFINITA. ASÍ SEA.

    ResponderEliminar
  3. Amado hermano, José Gregorio Hernández, yo recibí tu visita en mi casa cuando dormía; y me dijiste que yo estaba curado ya. Sin embargo, continuo suplicándote que me lleves al término exitoso del tratamiento que recibo en el hospital Universitario de Caracas. Ahora prometo cumplirte, cabalmente, las promesas que te hice para la gloria de Dios, y también para enaltecerte.

    ResponderEliminar
  4. AMADO DOCTOR JOSE GREGORIO HERNADEZ DANOS MUCHO SALUD A MI FAMILIA Y AMI HIJO PARA SALIR ADELANTE

    ResponderEliminar
  5. Gracias Señor Misericordioso por darnos tu Siervo para que guíe a su pueblo amado Venezuela ..🇻🇪🇻🇪🍰🙏🏼🙏🏼🙏🏼🌹🌹😎😎

    ResponderEliminar
  6. YO SOÑÉ QUE EL DR. JOSE GREGORIO ME SANABA Y SALÍ DEL HOSPITAL Y ESTOY CON VIDA GRACIAS A ÉL. AMÉN

    ResponderEliminar
  7. DR. GREGORIO LE PIDO DE TODO CORAZON QUE LE MANDE EL ALIVIO A MI HIJA EN EL NOMBRE DEL SEÑOR, QUE ELLA DEJE LAS DROGAS QUE TANTO DAÑO LE HACEN, QUE LIMPIE SU CUERPO Y LE ILUMINE SU VIDA, QUE TODO ESTE SUFRIMIENTO CAMBIE PARA ELLA Y PARA NOSOTROS COMO FAMILIA, DR. GREGORIO PONGO LA SALUD DE MI HIJA EN TUS MANOS NO ME LA ABANDONES TE NECSESITO TANTO EN EL NOMBRE DE JESUS LIMPIA A MI HIJA ALEJALA DE MALAS PERSONAS Y QUE SU CUERPO SANE AMEN AMEN AMEN

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Bienvenidos al Blog de la Reina Maria Lionza

.